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viernes, 16 de octubre de 2015

Capítulo IX.

When you're smoking tinfoil in the morning
It's gonna be a cold day
When you're keeping everything inside you
It can only hurt you

Unrelated sounds
The sun will shine again
You hold it in your hands

This young land is a young land let it stay that way
Its pollution only turns you into something you don't want to see in the water
A reflection of them that you receive

You don't own the sun
And the sun won't shine again
So maybe you're all in love
With Aluminium

Tumbado y mirando el techo, así me encontraba. Como en otra dimensión me hallaba también. Únicamente oía el alegre cantar de los pájaros, mi respiración y las lentas pulsaciones, todo lo demás no existía.

Sería gracioso saber que las tres cosas iban acorde, a la vez. Pero en ese momento no lo era para mí, estaba tan jodido. Podía verme como alguien relajado en su cama, en paz, pero sólo físicamente. Mi mente estaba en plena tormenta, martirizándome, recordándome cada instante porque tuvo que morir aquél niño, todo por mi culpa.

¿Por qué tuvo que pasar aquello? ¿Por qué no pude evitarlo? Asesino, repetía mi mente en demencia. Recordé las últimas horas de ayer, todo oscuro hasta despertar en el coche de Carter, camino a casa.

No iría a trabajar porque no pude llamar, Jiang Li lo hizo por mí, explicándole lo sucedido al jefe. No quise saber lo que dijo éste, tampoco tenía ánimos para hacerlo.

Suspiré, como las miles de veces que lo hice en lo que llevaba de día, cerrando los ojos lentamente y disfrutar del negro que éstos lograban ver. Ya no tenía miedo, ¿para qué? Sólo estás jodido, imbécil. No te creas ahora el valiente.

domingo, 25 de enero de 2015

Capítulo VI.

 Alívio Imediato | via Tumblr
Eres Tango y eres ritmo vives en do, re, mi, fa
impredecible compás cuando te vistes de Jazz,
llegas y me das oxígeno, mi único somnífero
si el mortífero estrés tensa mis músculos, discípulo


de tu inmensa maestría cuando no te conocía,
como podía vivir sin percibir tu melodía
fuiste mía y solo mía en mis horas de miseria,
compones la banda sonora de esta tragicomedia.


Tú reina entre mil reyes, cumbre de mis valles,
me levitas y asi evitas que tanto odio me ametralle
tú, si eres Hip-Hop muestras denuncia y carisma,
pero te vistes de clásica y sigues siendo la misma.


_______



Unas manos me taparon la boca y sentí el pánico dentro de mí. Tantas emociones por un día… Era muy malo. Giré con resistencia la cabeza y pude ver a un chaval, aunque después noté otra persona obligándome a ir a un sitio. Intenté evitarlo, pero dos siempre son más que uno.


Entramos en una oficina, o mas o menos veía según la distribución de las cosas, hasta que noté el sonido de una puerta cerrarse no me soltaron.


Miré al chico que se dirigía a un escritorio delante mío.


Una vez pude observarle, comprobé que no lo conocía de haberlo visto antes.
Era alto, mediría aproximadamente lo mismo que yo. Esa talla hacía más notar un cuerpo de peso normal y musculatura definida; por lo que deducí que acostumbraba a hacer algo de ejercicio. Aparentaba tener 17 años, más o menos. Su pelo era de un marrón muy oscuro, casi negro; este caía sobre su frente dando paso a unas cejas cortadas por una cicatriz en el lado izquierdo. Bajo ellas, resplandecían unos grandes ojos azules, cubiertos por unas gafas de pasta negras. Su boca permanecía seria, esperando a que yo dijera algo; mientras se cruzaba de brazos. Vestía una sudadera negra -en la que estaba escrita una frase en un idioma que no logré comprender- junto con unos vaqueros. Al conjunto acompañaban unas deportivas amarillas. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Nuestro lugar de reunión.

Se pinta los labios de un color rojo pasión y  sonríe.

Se hace la larga raya de ojo y pestañea con gracia.

Se acerca por la ventana y observa la gran noche estrellada. Hace frío, como mujer lista que es, observa los árboles mover sus ramas y hojas con agilidad.

Sale de casa mientras se pone el largo abrigo de piel, se coge de éste mientras camina y su cabello decide jugar con el viento.

No sabe cuanto tiempo pasa hasta llegar al local.

Entra y saluda al de recepción, él está acostumbrado a verla llegar feliz e irse triste.

La mujer se sienta en el mismo sitio de siempre y aparta la placa de reservado. Está todo preparado, una pequeña vela ilumina en el centro de la mesa.

Empieza el show de música en vivo, los músicos empiezan a tocar jazz.

Pasan bastantes canciones hasta que toca la madrugada, ella observa el reloj, lo extraña.

Imagina a su amado volver con su traje militar con una gran sonrisa.

Ella aún espera el día en el que él vuelva.

Ese siempre es el lugar de reunión, donde se volverán a encontrar.

O eso espera ella. Pues el de recepción sabe que el hombre ha muerto pero no dice nada.

Pero seguirá siendo el sitio de un reencuentro para ella.

military | Tumblr

sábado, 15 de noviembre de 2014

Las lágrimas son pétalos esparcidos en un simple colchón.

Solamente cerró los ojos y escuchó el latido de su propio corazón.

Pequeñas y lentas pulsaciones.

Aquello le tranquilizaba, parecían tener todo el rato el mismo ritmo, sin variar.

Pero no era así y lo sabía.

De día una mujer llamativa con labios de color rojo, de noche una chica con el rímel corrido.

¿Por que sentía eso? ¿Esas ansias de conocer el supuesto amor? ¿Aquello de lo que todos hablaban?

Empezó a arrancar los pétalos de la margarita que se encontraba en sus manos, liberando su rabia, una emoción que si conocía de sobra.

Ni las pulsaciones ni nada le tranquilizaban ya, temblaba nerviosa, nerviosa para que aquello acabara ya.

El tacto le guiaba para ir arrancando, hasta que notó que ya no quedaban más pétalos.

Ni tampoco rabia.

Todo era inexistente, producto de su imaginación.

El amor no existía.

Y si lo era, lo había perdido.

No valía la pena llorar con los ojos.

Sus lágrimas eran los pétalos esparcidos del colchón.

- image #2340144 by LADY.D on Favim.com

lunes, 27 de octubre de 2014

No te vayas...

El viento movía con fuerza las olas del mar.
Yo estaba allí, sentada en aquellas rocas con las que el mar luchaba intentando arrastrarlas hacia dentro cada noche.
Mi pelo se revolvía debido al clima. No me importaba, simplemente quería estar sola, en ese lugar.
Abracé mis piernas con mis brazos y suspiré. Miré al mar, que se movía formando grandes olas.
El echo de haberme peleado con mi mejor amiga, me había dejado destrozada.
Mi móvil sonó, emitiendo la particular música de que un mensaje nuevo había llegado.
No quería mirarlo. No en este momento...
Una ola rompió contra las rocas en las que estaba. Otro mensaje llegó.
Decidí, a pesar de mi estado de ánimo, mirar de quien eran los últimos mensajes.
''Maddie - 2 mensajes nuevos. Toca para mostrar''

Cuándo Juntos Somos Uno

Por esos entonces no sabía cuál era su nombre. Se hacía llamar Up, y a mí me asignó el apodo de Down.
Up no era como el resto de chicas. Siempre se veía solitaria, tal vez fuera porque no podía moverse. Así es. Ella tuvo un accidente de coche y perdió la movilidad en sus piernas. Era parecida a mí, aunque el problema no era el mismo. Mientras ella siempre tenía una sonrisa en la cara y hablaba sin preocupaciones, yo me mantenía callado. Mis padres pensaban que me había quedado mudo. Pero no era así. Podía hablar, pero no lo hacía. Sólo con Up, independientemente de que fuera tres años menor que yo. Era la única persona a la que verdaderamente apreciaba y quería.
Me sorprendió lo que ella me propuso un día mientras se mecía en el columpio.
<<Tú puedes ser mis piernas y yo seré tu voz>>. No entendía al principio lo que aquella chica decía. Pero poco a poco fui entendiéndolo. Yo movía su silla de ruedas. Ella hablaba por mí.

Era de noche. La lluvia golpeaba con fuerza el cristal de la ventana. Mi móvil sonó. Reflejaba el nombre de Up en la pantalla. Esperé a que hablara ella, cómo de costumbre. Pero nunca hubiera esperado lo que me diría mi amiga.
– D-down... h-he resbalado... N-no puedo lev-levantarme. – Susurró al otro lado del teléfono con un hilo de voz.
Mi corazón se detuvo por momentos.